Atrapados en la guerra informativa: ¿Qué hacemos para salir de esto?

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Por: Luis Assardo

Cada día es más común escuchar el término “Fake News” y es algo que no necesariamente significa lo mismo para todos. Se ha popularizado tanto que le dicen Fake News a cualquier cosa que les resulte sospechosa o, incluso, incómoda.

Fake News es en realidad término acuñado para definir la información falsa, publicada en sitios web anónimos que emulan ser medios de comunicación, creados en agencias digitales que trabajan bajo encargo. Es algo que el periodista canadiense Craig Silverman explicó en sus publicaciones desde hace varios años.

El mismo Silverman explica que ahora se arrepiente, ya que se ha convertido en un instrumento de ataque y se utiliza ampliamente para desacreditar cualquier publicación que resulte incómoda.

En nuestra región hay casos similares. En Honduras a toda cuenta de Twitter sospechosa le llaman bot. Y en Guatemala a cualquiera que diga algo con lo que no se está de acuerdo le llaman Netcenter

En el caso de Guatemala, el término lo explico en este artículo de 2018 “Netcenters: Negocio de Manipulación”. Es, en general, el nombre que se les da a las agencias digitales que cobra por manipular la percepción de cualquier tema. Determinar la existencia de un Netcenter es un proceso complejo y largo. Sin embargo es común escucharlo como etiqueta a un comportamiento.

Todo esto describe perfectamente el escenario de guerra informativa en el que vivimos (y que abarca casi cualquier tema). Son servicios pagados. Y esa es la clave. El que exista gente dispuesta a pagar por manipular abre las posibilidades a un mercado oculto.

¿Por qué nos debe importar a todos esto? Como dije antes, estos servicios los hemos detectado no solo en contexto político, también en contextos comerciales, sociales o personales. Con esto quiero decir que la desinformación es un negocio lucrativo y los afectados somos todos.

¿Cómo podemos evitarlo? No podemos evitarlo, pero podemos reducir las posibilidades de propagación, que es el factor clave. De ahí que se pida tanto que solo compartamos información de fuentes válidas y que hagamos un esfuerzo por no servir de amplificadores de información que no nos consta.

La forma más común de engaño es a través de bulos. Y todos somos susceptibles de caer. Clara Jimenez, fundadora de Maldito Bulo, lo explica muy bien. Les sugiero ver esta charla de TEDxMadrid.

(a partir del minuto 1:26)

La apuesta global actual para combatir la desinformación es la educación. La pandemia nos abrió la puerta a la masificación de la educación en línea, así que los animo a buscar cursos para aprender sobre estos temas. La alfabetización digital es indispensable para que no nos usen, para que no participemos activamente (y sin darnos cuenta) de campañas pagadas a sicarios digitales para causar daños a terceros.

Les dejo varios sitios donde podrán encontrar cursos gratuitos sobre este tema:

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